jueves, 5 de febrero de 2009

Cree el ladrón que son todos de su condición


Con tanta acusación del PSOE y sus tentáculos mediáticos sobre supuestos seguimientos y espionajes viene bien recordar cómo se las gastaba el ejecutivo de Felipe González. A los dos años de llegar al poder ya montaron un potente gabinete de espionaje político para vigilar de cerca al propio gobierno y partido socialista, pero sobre todo a la oposición popular y comunista, a periodistas y empresarios no alineados (¿o alienados?) y hasta al Jefe del Estado y a la Casa Real. Al descubrirse el pastel tuvo que dimitir el segundo vicepresidente de los gobiernos socialistas de Felipe, Narcis Serra (sí, el mecenas de Chacón). No nos olvidemos tampoco de que el primer vicepresidente de los gobiernos del PSOE, Alfonso Guerra, ya fue apartado de la primera línea por la corrupción de su hermano en el cortijo andaluz de Chávez, quien a su vez protagonizó un escándalo mayúsculo con el espionaje de los presidentes de las cajas de ahorro de Sevilla. En fin, señores socialistas, podrán difamar lo que quieran pero lecciones en estos temas, las justas.