miércoles, 28 de enero de 2009

Stalin, Chávez y un tal Gómez


Impresentable declaración de impresentable socialista contra la presidenta de la Comunidad de Madrid. El tal Gómez, conocido en su casa a la hora de comer, ha vomitado la siguiente genialidad:
"Esperanza Aguirre es una mezcla entre Chávez y Stalin", y se ha quedado tan fresco. Vamos por partes, Tomás.
En primer lugar, es intolerable comparar a una líder democrática, elegida libre y abrumadoramente por los madrileños, con un sanguinario dictador como Stalin, y un caudillo populista como Chávez.
En segundo lugar, cabe recordar que es el gobierno del PSOE el que se enorgullece de ser un fiel aliado del gorila rojo, no sólo a nivel institucional en contra de toda lógica diplomática y estratégica, sino también a nivel militar a través de la venta de armamento, y en el ámbito económico consintiendo la persecución a empresas españolas por parte del régimen venezolano.
Y por último, resulta paradójico que sea un socialista el que se atreva a hacer comparaciones con un líder comunista como Stalin, que fue uno de los más sangrientos tiranos de la historia de la humanidad, al que los propios archivos del Partido Comunista Soviético atribuyen más de 50 millones de asesinatos. Más que nada, porque fue la izquierda española, y en especial el PSOE, los que le rendían pleitesía y admiración en pleno apogeo del Gulaj y demás carnicerías bolcheviques. Basta recordar la cariñosa carta "con consejos de amigo" que le envió el camarada Stalin al camarada Largo Caballero en diciembre de 1936, o la generosa ayuda económica que prestó al gobierno republicano, o el know how que tan afanosamente importó el partido socialista del estalinismo para la puesta en marcha de checas. Por cierto, alguna de ellas muy próxima a donde a día de hoy se homenajea con estatuas y nombre de calles a los que las comandaban.
Pero para que no me tilden de radical los inspectores de la corrección política recordaré lo que dijo Azaña: "De nada sirve que el presidente de la República hable de democracia y liberalismo, si al propio tiempo las películas que nuestra propaganda hace exhibir en los cines, acaban siempre con los retratos de Lenin y Stalin". Pues eso, Tomás, menos insultar y más memoria histórica, pero para tu partido.